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15 de febrero de 2016 | Por: JOVEN360 El Salvador

¿Qué tengo yo que no tienen los demás?

Transmitir una idea de quiénes somos y por qué deben elegirme a mí para un trabajo, son elementos que no sabemos responder o dudamos en exponerlos, porque no sabemos el proceso que se requiere para convencer.

Muchos sueñan con trabajar en una empresa de gran popularidad en el mercado, por su trayectoria en cuanto a un producto o servicio que brinden. Es fabuloso soñar,  porque cuando lo hacen se lo imaginan estando ya en un puesto, pero hay algo en lo que se debe de pensar antes de soñar en un puesto. ¿Por qué deben contratarme a mí? ¿Qué tengo yo que no tienen los demás? ¿Qué puedo ofrecerle yo que otro no puede? Cuando aseguremos las respuestas a esas interrogantes, abramos la puerta para soñar en el puesto deseado.

El “elevator pitch”, se entiende como la presentación de tu negocio a un inversionista potencial. Si lo aplicamos de manera personal, es vender tus ideas a personas claves, en menos de dos minutos, el tiempo que puede durar en el ascensor yendo de un nivel a otro.

Cuando escuché por primera vez “elevator pich”, que por cierto lo  escuché en mi primer día de clases en la universidad, me asusté. En ese momento no supe a qué hacía referencia, el docente lo explicó y me quedó claro. En el mundo laboral debe ser convincente para el gerente o dueño de cualquier trabajo al que queramos aspirar.

El 50 por ciento de los que  entramos a la universidad estamos seguros de lo que queremos lograr en la vida, el otro 50 por ciento lo vamos conociendo en el recorrido de nuestra carrera, pero en la mayoría de casos se está sabedor desde un inicio a qué queremos aspirar. Al tener esto seguro en nuestra mente pongámonos a pensar qué valores son los que me definen como persona, valores que en nuestro entorno describen quiénes somos. No solamente porque nos lo dicen nuestras amistades o conocidos, sino porque cada uno conoce los valores que lo identifican con base a las experiencias personales y académicas que se han tenido. Básicamente con estos dos elementos se puede tener un “elevator pitch”, pero hay otros elementos que lo complementan: nuestra forma de expresarlo y las preguntas que deben responder.

De qué sirve armar un buen “discurso” si me trabé o me equivoqué al decirlo, para ello es sumamente necesario ensayarlo porque nunca sabemos en qué momento tendremos que exponerlo. Cabe destacar que este “elevator pitch” debe ser directo y concreto.

Cuando armes tu “elevator pitch”, trata de responder a las siguientes preguntas:

 -¿Quién soy y qué hago?

-¿Qué me hace diferente a los demás?

-¿Por qué debe contratarme a mí y no a otro?

 Con estas tres preguntas y los elementos antes mencionados, tendremos nuestro “elevator pitch” casi listo. ¿Por qué casi listo? No nos olvidemos que el objetivo del “elevator pitch”, es captar la atención de forma convincente de forma breve, muy breve y no contar sobre nuestra vida y pasatiempos. Hay que hacer que el dueño o gerente al que lo estamos tratando de convencer, se quede con las ganas de conocer más sobre ti, algo así como: cuéntame más…

Mantener la mirada hacia los ojos de la otra persona y una postura recta, hablará muy bien de nosotros, abonará a los elementos que he venido mencionando. Esta postura y la mirada fija fue lo que hice en ese primer día de clases, no miré a los demás fijamente, sino al docente al que quería convencer. Para esto, mientras los demás exponían su “elevator pitch”, armé todos estos elementos para que el mío fuera convincente y teniendo en cuenta que no tenía tiempo de ensayarlo. Pero así es en la vida real, un día  te subes a un ascensor y te encuentras a una  persona que podría contratarte y no te quedará ni el más mínimo segundo de ensayarlo, convéncelo ahí adentro antes de llegar al otro nivel.

Cuando hayas unido todos estos elementos, ensáyalo en tu casa, en tu camino al trabajo o universidad; lo importante es expresarlo de forma breve, segura, concreta y respondiendo a las preguntas que nos hicimos anteriormente. Nunca sabes cuándo puede presentarse una oportunidad, es por eso que debemos estar siempre preparados.

 

 

ESCRITO POR:

Raul Mejía

El compromiso con la responsabilidad, y la pasión por contribuir al desarrollo y cultura de nuestro país, son características en mí.

El aprendizaje constante es el alimento de cada día .Porque estoy convencido que cada día se aprende algo nuevo.

 

   

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